Mayo - 2006 - Ver columna anterior

Nuestro Jazz

La pregunta es:
• ¿Tenemos el derecho de decir nuestro jazz?
• ¿Existe un jazz mexicano?
• ¿Qué podemos decir del jazz campechano?

Quiero recordar que el jazz es un arte producto de la coexistencia de dos culturas, “la africana” con sus cantos tradicionales, y la cultura “occidental” en América del Norte.
Nueva Orleáns tuvo su florecimiento económico en la época de la esclavitud. El euro-americano dominó al afro-americano. En este periodo histórico, la única libertad que el afro-americano pudo ejercer fue la improvisación que esta música mestiza permitió (fenómeno similar al albur mexicano en donde el indígena le decía al criollo lo que quería sin que este se diera cuenta, por medio de frases o palabras con doble sentido. Octavio Paz, El laberinto de la soledad).
Sabemos que con el tiempo los pueblos inmigrantes que se han establecido en Estados Unidos han tenido una estrecha relación con este género musical. No nos debe extrañar que se hayan identificado con esta manifestación artística, ya que permite libertad de expresión. Todos estos grupos étnicos han sufrido el racismo y la discriminación del todopoderoso tío Sam; por lo tanto tienen una triste historia que contar, así como el blues ha sido el canto triste de lamento del esclavo negro. Estos pueblos aportaron su cultura y su forma de llorar a esta música libre para pueblos esclavos o por lo menos discriminados. Aportaron su música tradicional, ritmos, secuencias armónicas, poesía, cosmovisión (producto de la comida que cada pueblo consumía, de sus ritos religiosos y de la forma en la cual veían las estrellas).
Hoy más que nunca, el latino, y en particular el mexicano (o deberíamos decir “EL MEXICANO EN ESTADOS UNIDOS”) se ha empeñado en poner su nombre con letras mayúsculas, basta ver las noticias todos los días. Ya cansados de tanta discriminación y tanto racismo, protestan enérgicamente contra el opresor. Realizaron un paro laboral, en donde se hace evidente que el anglosajón nos necesita para activar su economía, y que 40 millones de mexicanos en EE.UU. no somos invisibles como fuerza laboral, y mucho menos como un grupo social, el cual ha realizado sus invaluables aportaciones a la cultura universal.
El jazz es hoy música del mundo, la condicionante es la improvisación como homenaje estético ineludible al derecho de la coexistencia con otras razas (“interplay”), y la “LIBERTAD”.

¡Salud!

A l e j a n d r o  M o r a  T o r a y a

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